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jueves, 10 de septiembre de 2009

EL OTRO 23 DE AGOSTO

Gauchos modernos

Sincretismo e intereses económicos
en la conmemoración del 23 de Agosto



En vísperas de un aniversario más, el pasado sábado 22 ser realizó la 197ª conmemoración del “Éxodo jujeño”. Alrededor de las 20 horas, cientos de ciudadanos y turistas se conglomeraron en las inmediaciones del río Xibi-xibi, con el objetivo de presenciar los festejos organizados por el gobierno provincial a fin de recordar esta gesta histórica característica de la identidad de los jujeños. Con la llegada de los gauchos al predio previsto por los organizadores, se inició la quema evocativa que rememora lo sucedido en aquellos años en que la madre patria daba sus primeros pasos a la independencia de los yugos imperialistas de España.
Los tiempos han cambiado, y el recuerdo de nuestras raíces está empapado de los productos comerciales, bienes de mercado y demás instrumentos de alienación que nos trajo la globalización. La modernización del gaucho ha llegado a un punto tal, que durante el transcurso del desfile (supuestamente evocativo de un tiempo histórico particular de nuestro pasado), pueden verse la “criollidad” de 1812 conviviendo impunemente con la “argentinidad” del siglo XXI. Gauchos modernos provistos de celular, vistiendo zapatillas “John Foos” y tomando Coca Cola transitan las calles asfaltadas del centro de San Salvador, en natural peregrinación al lado de cabras, llamas, botas de campo, ponchos y demás artículos tradicionales de la provincia.
Conforme avanza la columna de concienzudos patriotas, se puede observar toda clase de ostentación de riquezas: caballos de pura sangre preparados para la ocasión, vestimenta artesanal de confección fina, porte de señor acaudalado, etc., todo ello en notorio contraste con caballos sin herrar, atuendos precarios, humildad y sometimiento. La historia misma de la humanidad, con el motor de su lucha de clases, desfile ante la atenta mirada de los ojos de los jujeños, aunque pareciera hacerlo siempre de manera imperceptible.

Olvidar: el verdadero negocio

Memoria, comercio no formal y opresión organizada

Cuando se decide recordar un hecho, inevitablemente se opta a su vez por el preoceso contrario: conmemorar un aspecto, es olvidar los demás. La gesta histórica, tan orgullasamente festejada por los jujeños, reproduce año a año una visión polarizada de un proceso netamente contradictorio, que supo ser un hito de la revolución patriótica de libertad realizada en la década del 1800 y tan soñada por Belgrano, Moreno y San Martín, entre otros.
No todos se fueron ni todos se querían ir, así como tampoco todos los “próceres” que conforman nuestra historia lucharon por los mismos intereses. La revolución, un proceso que quedó a medias y fue posteriormente transformada en un proyecto de nación basado en la exclusión y el régimen oligárquico de gobierno, es “involuntariamente olvidada” en sus aspectos antiemperialistas, democráticos y populares más esenciales.
A través del negocio que representan los festejos patrios y la explotación turística, el gobierno, siempre funcional a los intereses económicos de los grupos más poderosos, selecciona que parte de la historia recordar y difundir, dejando de lado a la mayoría del pueblo sometido y reproduciendo estructuras de dominación que se arraigan en la “jujeñeidad”.
Pero mientras algunos festejan, otros salen a las calles para obtener el sustento económico que les permita sobrevivir en este contexto de desigualdad y pobreza, aunque deban desempeñarse en actividades comerciales “no formales”, enfrentando la discriminación, exclusión y el desalojo represivo de un estado con amnesia parcial, marginaciones sufridas simplemente por no figurar dentro de los intereses de la agenda gubernamental más que como fuerzas productivas dispuestas a ser explotadas por la tan venerada opresión organizada.

El gran ausente: Los aborígenes invisibles

En el imaginario de la jujeñeidad, no existen los pueblos originarios

Entre las clases sociales, estereotipos de identificación y rasgos culturales a ser tenidos en cuenta por los jujeños a la hora de representar uno de sus máximos festejos evocativos, pasa desapercibida la representación de su etnia fundamental y predominante, tanto durante el heroico proceso de independencia como de la actual estructura social de la provincia: los pueblos originarios.
Víctimas de una historia de opresión y sometimiento que supera ya los 500 años de antigüedad, estas comunidades no sólo deben sufrir el actual atropello ilegítimo que la propiedad privada ejerce sobre sus territorios, sino que además deben soportar la humillación simbólica que representa ser “olvidados” por la historia oficial que reproduce año a año nuestro gobierno. Ellos forman parte de la historia provincial y nacional, y aunque resulten invisibles para aquellos que hoy ostentan la propiedad de nuestra identidad, no dejarán de luchar, con el apoyo del pueblo trabajador, por ver realizado su sueño de una reforma agraria que extermine el latifundio y la explotación de sus propiedades comunales.

jueves, 17 de julio de 2008

Confundiendo a la gente

Los medios y el modo en que titulan sus "noticias"

La votación del senado fue muy ajustada, tanto que debió ser definida por el presidente del senado y vicepresidente de la nación julio Cobos. ¿Cómo trataron los medios dicha información?. veamos algunos ejemplos:

El más bochornoso de las titulares, presentado por el canal televisivo "Crónica TV", al igual que América 24 ("Cobos apoya al campo") manipulan una realidad creando sensacionalismo e, incluso, inclinando la imagen pública de un funcionario hacia rincones ideológicos que, aparentemente, no son los profesados por el presidente del senado. Cobos no se manifestó a favor del campo, sino en desacuerdo con un proyecto de ley en particular que debería ser reformulado (dicho por el propio Julio Cobos) y presentado nuevamente y de manera formal ante el poder Legislativo. Otros medios lograron transmitir con mayor precisión dicha postura:



C5N retrata a la perfección lo sucedido: hubo un empate, lo definió Cobos. No se debe de olvidar que los consejales, divididos en 36, confirman el caracter complejo de la desición tomada.
Cobos no es un héroe del campo ni un verdugo de las retenciones, simplemente, cumplió con su deber de velar por la legitimidad de las medidas y el correcto funcionamiento de la lógica del sistema que nos condiciona, nos guste o no.
La solución a problemáticas de este tipo y las causas reales que se discuten en esta polémica superan ampliamente la superficialidad con que es abordado el tema en la mayoría de los medios, ocultándose el verdadero conflicto de fondo, relacionado con la base de la desigualdad social, la injusticia y la opresión: el modelo de país que queremos construir.


miércoles, 16 de julio de 2008

Reportaje: Competencia "desleal"

Comercio formal vs. comercio ambulante
“Competencia desleal” es como caratulan los comerciantes que se desempeñan en las cercanías de la terminal de ómnibus de la ciudad de San Salvador de Jujuy a sus pares ambulantes instalados en la misma zona. No es nueva la problemática acaecida en los alrededores de la terminal, dónde para realizar un análisis profundo de la misma convergen múltiples factores provenientes de diversos sectores sociales, políticos, administrativos, ideológicos, etc.
Los medios de comunicación locales transmiten y reproducen los imaginarios sociales de la sociedad en su conjunto, pero las opiniones son dispares de acuerdo a la ideología implícita en cada profesional que se desempeña en Jujuy. “La verdad es que desde la terminal hasta el centro, pude ver una importante cantidad de papeles, bolsas de basura y cuanta asquerosidad se encuentra en la zona, sobre todo de la terminal, que transformó a esa parte de la ciudad en lo más parecido a las ferias altiplánicas”. Esta sentencia, vertida en un periódico virtual local por un periodista profesional, expresa el pensamiento de un amplio sector de la sociedad jujeña.
Para muchos, la presencia de ferias y/o de vendedores ambulantes en la vía pública y dentro del centro o la periferia del mismo es sinónimo de suciedad, mala imagen, barbarie o extranjerización de las costumbres sociales. Cristina, ama de casa que habita en el barrio Ciudad de Nieva, comenta:”ese sector de la terminal, principalmente la calle Santiago del Estero, es una mugre. No se puede andar por el olor, además de que las calles están copadas de punta a punta por puesteros que obstaculizan la circulación de los peatones y vehículos”. “Deberían trasladarlos a otra zona, están demasiado cerca del centro y resulta inadmisible que los turistas, apenas lleguen a la provincia, se topen con semejante espectáculo. ¿Qué imagen de Jujuy estamos dando? Suciedad, mal olor y costumbres típicas de Bolivia, nada que nos identifique como jujeños” (Julio, empresario turístico).
Detrás de lo que, a simple vista, pereciera ser una cuestión comercial o de política administrativa, se esconden profundos factores históricos-ideológicos que son necesarios considerar antes de elaborar una postura al respecto. “Aunque este sector del comercio no oficial se enmarca dentro de la ilegalidad, también debemos considerar que esas personas necesitan trabajar. El tema es complejo, por eso hace años que no se los puede erradicar de la zona” (Daniel, Estudiante de abogacía)
¿Cuáles son los factores que identifican a los jujeños? Inmersos en medio de un sincretismo de culturas, la identidad del “jujeño” se debate entre ideologías y cosmovisiones donde convergen rasgos ideológicos y de costumbres antagónicos como ser españoles, turcos, árabes y culturas originarias, entre otros grupos étnicos. Todo ello, sumado a la influencia de la globalización, la tecnologización y la ideología neo-imperialista del libre comercio, determina y caracteriza a los habitantes propios de esta zona del norte del país.
No sólo prejuicios étnicos y actitudes que rayan los límites de la xenofobia están inmersos en esta cuestión, sino que a su vez determinaciones socio-económicas que forman parte de procesos históricos mucho más amplios juegan un papel preponderante en el nudo de esta polémica. “Nos quitan trabajo y ocupan nuestros hospitales”, ”habría que cerrar las fronteras”, ”nuestro país debería ser para los argentinos y ellos la mayoría son bolivianos”, es como un amplio sector de los ciudadanos de San Salvador condena y sentencia a un importante número de habitantes de la ciudad.
Vecinos del barrio Gorriti, en su mayoría comerciantes, manifiestan un evidente descontento por la presencia de “ferias y vendedores ambulantes ilegales” en las cercanías de sus locales comerciales, argumentando que “ellos no pagan impuestos, no sufren los controles de bromatología, no facturan sus ventas, no pagan alumbrado, barrido ni limpieza por lo que sus precios son sumamente económicos, volviéndose imposible para el comerciante que mantiene su negocio en regla competir contra ellos” (Daniel, vecino y comerciante de la zona). “Sus empleados están en negro y toda su mercadería es trucha. Eso es competencia desleal, es injusto que la municipalidad permita que esto suceda, no contribuyen en nada con el resto de la sociedad” (Ariel, productor de seguros).
Desde otro punto de vista, podría considerarse “competencia desleal” el vivir inmersos en medio de un contexto de marginalidad y opresión, dónde aquel comerciante que no posee un amplio capital económico inicial pareciera no tener derecho a trabajar. “Si la gente no consumiera en masividad los productos que estos “ilegales” ofrecen, estos puestos no existirían. Sin demanda, la oferta desaparece, pero debido a los altos costos de los productos (principalmente los alimenticios) en los comercios “en regla”, la sociedad abala con su consumo a este amplio sector comercial, dónde se desempeñan seres humanos trabajadores y honrados que saben que sin un día no venden lo estipulado, ese día en su familia no se come” (Liliana, Antropóloga abocada al estudio de esta problemática).
Alejandro Sánchez, jurista que se desempeña en el juzgado penal N°3, considera que si bien este tipo de comercio es ilegal, existe una Ordenanza Municipal que los habilita a llevar a cabo su actividad en ciertas zonas estipuladas para ello de antemano. Estos comerciantes llevan a cabo la paga de un canon que los habilita a desempeñarse laboralmente en la zona.
Así mismo, son los propios inspectores de control comercial, los supuestos representantes de la “ley” los que, en la mayoría de los casos, cobran un “canon” de forma personal a los vendedores, que, generalmente, lo abonan con sus propios productos, según informó un de los vendedores de los alrededores del puente Lavalle. En los casos de la venta de CD grabados, se produce un caso muy especial, de triple ilegalidad: es ilegal el puesto comercial, el producto a vender y la compra del mismo. Inclusive, la situación se agrava cuando, en muchos casos, son los oficiales de policía, de civil y en servicio, los que acceden a estos productos.
“Se debe diferenciar entre aquellos vendedores que ofrecen sus propios productos (pequeños productores de alimentos) y aquellos que viven de la reventa de mercancías, la mayoría electrónicas y/o importadas. Igual no me molestan ninguno de ellos, pero lo de los primeros es más meritorio.” (Cintia, vecina de la calle José de la Iglesia)
Para muchos ciudadanos, principalmente los que habitan los barrios periféricos al casco céntrico, las ferias y puestos ambulantes de la zona de la terminal y afines son la única posibilidad de paliar la actual crisis económica. Un proceso inflacionario creciente motiva a un amplio sector de la sociedad a recurrir a este tipo de comercio no oficial como única salida posible.
Irónicamente, la mayoría de los integrantes del sector de la sociedad que reniegan y rechazan la existencia de estos comerciantes, acude a ellos con frecuencia para abastecer sus alacenas o adquirir artículos electrónicos. Las ferias de ropa, usadas e importadas que, en la mayoría de los casos, imitan grandes marcas internacionales, abastecen prácticamente a la totalidad de la población jujeña, obviamente, en distintas proporciones, siendo masiva su popularidad entre los barrios periféricos y las villas de la ciudad.
“Acatar la ley es un ejemplo de ciudadanía, pero muchas veces puede constituir un acto de inmoralidad”, sentenció en el pasado el eximio pensador argentino José Ingenieros, resaltando el carácter cambiante de las leyes y su subordinación a las necesidades humanas.
Una historia de más de 500 años de opresión caracteriza a los pueblos que, en sus raíces, fueron cercenados durante y luego de la conquista española. La dominación de las culturas aborígenes se manifiesta no sólo en la imposición de un idioma, religión y concepción antropológica, sino también se fundamenta y apoya en una superestructura jurídica que legitima la injusticia y la opresión. Instituciones como la escuela y los medios de comunicación, tanto la prensa escrita como sus demás manifestaciones, predican y popularizan esta violencia simbólica que somete psicológica, comercial y humanamente a grandes grupos étnicos, enajenados en su totalidad por la cruda realidad que les toca enfrentar.
“Los venderos ambulantes, feriantes y artesanos no son una problemática netamente jujeña, sino que son el reflejo de un conflicto que, a través de un macroanálisis, deja ver la alarmante situación por la que atraviesa América latina en su conjunto” (Mauro, Licenciado en Historia) “El turismo en Jujuy debe encararse netamente con una política de recepción del mercado europeo: los precios deben cotizarse en euros, equiparándose con los valores actuales de Europa. No importa que los jujeños no podamos acceder a ellos, puesto que Jujuy, turísticamente, no es para los jujeños, sino para todos los demás” (Darío, empresario de turismo). Estas dos concepciones contradictorias permiten poner en tela de juicio una cuestión principal de esta temática: ¿qué Jujuy queremos construir: un paraíso turístico para los extranjeros o un lugar donde se prioricen a sus habitantes y sus necesidades? ¿En qué términos vamos a medir el progreso: económico o cultural?
Es función de la actual conducción política de la provincia definir, junto a los diputados, concejales, ministros y de más representantes del pueblo, que rumbo debe perseguir nuestra sociedad en su conjunto.Ilegal no es quien no posee documentos, profesa una cultura distinta o se ve obligado por un contexto socio-histórico determinado a desempeñarse en sectores laborales que un sector de la sociedad considera “ilegales”. Debiera considerarse ilegal perpetuar la marginación de aquellos que no tienen la oportunidad de manifestar su esencia transformadora del mundo para lograr satisfacer sus necesidad de forma libre y creativa; ilegal es un en sistema legal que corrompe, margina y mutila derechos básicos de sus habitantes, socavando sus identidades y alienando sus existencias; ilegal debiera ser todo aquel que no entrega lo mejor de sí para transformar la realidad del contexto socio-histórico que lo caracteriza y determina en un ambiente donde las interrelaciones de todos los habitantes, sean del grupo étnico, ideología a cultura que fuesen, tiendan a la igualdad, fraternidad y armonía de la sociedad en su conjunto.

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